Expediente Paranormal Pokémon: ¡Cuidado con los niños!

Nos encontramos sumergidos en los cientos de narraciones terroríficas que forman parte de Pokémon. Seguimos buceando entre entradas de Pokédex confusas, momentos que nos generan rechazo y escenas que provocan auténtico pavor, pero que han pasado casi desapercibidas en los treinta largos años de existencia del mundo Pokémon.

Si la semana pasada pudimos restaurar en nuestra memoria los sufrimientos atroces que padecían los Pokémon difuntos en Pueblo Lavanda, hoy nos iremos al polo opuesto, para investigar lo que les pasa a los pobres niños de las regiones donde los Pokémon campan a sus anchas.

Porque, sí, queridos entrenadores, los Pokémon también pueden hartarse del abuso de los humanos y buscar venganza. Y… hay unos cuantos que, directamente, querréis tener lo más lejos posible de vuestras guarderías. Hoy vamos a citarlos uno a uno para que vigiléis vuestras sombras y protejáis a los más pequeños de la casa.

Abrimos el expediente Pokémon.

Hypno

Si os alejáis de las calles principales de vuestra área y paseáis por las menos frecuentadas, es muy posible que el peligro os aceche. En estas zonas menos urbanizadas se suele encontrar Hypno, pues es donde acostumbra a residir. Mientras no se encuentre a un humano, no habrá problema, pues probablemente pase el rato limpiando su péndulo. Pero como os vea en el camino, lo mejor que podéis hacer es evitar el contacto visual y salir del lugar.

Hypno usa su péndulo para hipnotizar a la gente y devorar sus sueños, y cuanto más lo oscile, más largos y profundos serán. Por si esto no fuera suficientemente perturbador, las Pokédex más antiguas recogen un dato aún más preocupante: en los lugares donde aparecen más Hypno, los que desaparecen con más frecuencia son los niños. Se dice que este Pokémon utiliza sus poderes de confusión e hipnosis psíquica para raptarlos, pues sus sueños son más deliciosos que los de los adultos.

Drifloon

Un Pokémon que parece inofensivo, por su forma redondita y sus colores amigables, es Drifloon. Este Fantasma casi enternece, pues su forma y su ligero vuelo recuerdan a los de los globos, pero esta comparación es la que le lleva a cometer los actos más atroces. Drifloon odia ser tratado como un juguete, y esta ira es la que le empuja a atacar directamente a los niños.

Los más pequeños son sus favoritos, pues pesan menos y es más sencillo llevarles a engaño. Un niño puede pensar que Drifloon es un globo, sujetar sus bracitos amarillos… y desaparecer para siempre. Se dice que el Pokémon se los lleva a otro mundo, pero lo único que constatan las fuentes oficiales es que su motivación es aumentar de tamaño.

Es posible que desconozcáis este dato, pero Drifloon aumenta de tamaño y fuerza con cada persona que ha raptado, pues está compuesto de sus espíritus. Por lo tanto, si veis a un ejemplar grande, ya podéis sospechar que ese Drifloon se ha llevado a muchos niños para siempre. Si queréis evitar que esto suceda, no frecuentéis lugares fríos e inhóspitos, especialmente los más húmedos, pues son sus favoritos.

Duskull

En la noche acecha Duskull, con su cara de calavera y su levitación espectral. Su único ojo rojo es capaz de petrificar a cualquiera que lo mire, sea humano o no, pero quienes más le temen son, cómo no, nuestros niños. Se oyen muchas historias de Duskull que asustan o secuestran a los niños que se portan mal, pero no debéis amenazarlos con ello.

Ese terror que sienten los niños y que les lleva a tener un mejor comportamiento para evitar que Duskull los rapte es lo que le convierte en una amenaza para ellos. Porque Duskull no rapta a los menores, pero sí se alimenta de su miedo y desesperación. Se vuelve invisible y se acerca sigilosamente a sus presas, persiguiéndolas sin parar, como si de un perro de caza se tratara.

Solo cuando sale el sol, Duskull deja de ser una amenaza. Con la luz del día ha de esconderse para evitar su daño, pero por la noche vuelve a acechar a los niños, atravesando muros con sus siniestros bracitos tras la espalda.

Banette

Si tenéis peques en casa, por favor, decidles que cuiden a sus peluches. No querréis que un Banette se pasee por las calles, buscando a la criatura que lo abandonó, sediento de venganza.

La historia de Banette es de las que encoge el corazón. Este Pokémon no lo era en un origen, era un peluche que fue abandonado por su dueño, tirado en la basura, como un despojo. Un hechizo fue el que le hizo cobrar vida y convertirse en un siniestro ser que ha de clavarse púas a sí mismo para generar energía, como si fuera un muñeco vudú.

Con todo ese dolor y rencor, va buscando sin descanso a la persona que lo dejó en el basurero, para volcar en ella todas esas frustraciones.

Afortunadamente, hay una forma de hacer que Banette se libere de su hechizo, y es mostrarle el amor y cariño que tanto le faltó en su abandono. Si lo considera suficiente, volverá a ser un peluche. En el fondo, Banette solo quiere recuperar el tiempo en el que fue querido y la gente cuidaba con él, y esa es la tarea de nuestros niños. ¡Portaos bien para que esto no pase!

Sombrías historias Pokémon

Una vez más, hemos podido comprobar que la historia de Pokémon no está compuesta únicamente por compañerismo, aventuras y buenas intenciones. Los Pokémon sufren, tienen el corazón roto y tienen malas intenciones, incluso con la gente que le ha acompañado. De ellos nacen las historias más siniestras que jamás esperamos ver entre las páginas de la Pokédex.

Ahora no podéis decir que no estáis avisados. Tened cuidado con los Pokémon en callejones oscuros y, sobre todo, cuidado con los niños.

Cerramos el Expediente Pokémon… por ahora.

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