¿Qué pasa? ¿Pensabais que el Expediente Paranormal Pokémon se cerraría al terminar el mes de octubre, con sus sustos y sus calabazas? ¡Qué ilusos! ¿Acaso no veis que la maldad y el miedo son inherentes al ser humano todos los días de su vida?
Aquí vamos a tener tantos Expedientes como nos pidáis. Cada domingo, llueva, nieve… ¡e incluso aunque asome la Navidad!
Y para celebrarlo, hoy vamos a llevaros de viaje a un lugar que, probablemente, os ha pasado desapercibido en vuestros paseos por la región de Kalos: la casa tétrica. Pero, ¿qué es más tétrico? ¿El ambiente en el edificio o las historias que se cuentan entre sus cuatro paredes?
Abrimos el expediente Pokémon.
La casa tétrica
Si os dirigís a Ciudad Romantis desde Ciudad Luminalia, tendréis que atravesar la ruta 14 para llegar. Es una ruta en la que siempre llueve y se acumulan los pantanos, en cuyo alrededor se suelen reunir las Brujas para entrenar a sus compañeros Pokémon.
Pero, por aterrador que sea tener que enfrentarse a las brujas del área de esta Arboleda, lo más peculiar del recorrido se encuentra al norte de la ruta, en una casa aparentemente abandonada. Si os atrevéis a entrar en ella, seréis bienvenidos a la Casa Tétrica. Superad el miedo y tendréis la gran fortuna de toparos con un hombre, que será quien os cuente lo más extraño de este lugar.
Los hombres sin rostro
El hombre de la Casa Tétrica os recibirá en el salón. Si habláis con él, os contará una historia aún más perturbadora. La reproduciremos a continuación:
Hace mucho, mucho tiempo… En medio de una noche tan oscura como el azabache y bajo una lluvia pertinaz, me desvié en algún momento del sendero principal y terminé extraviándome; sin embargo, tuve un golpe de suerte y me topé con esta casa. Me adentré en ella y comprobé que las luces no funcionaban. Sobrevine como buenamente pude el miedo que me inspiraba esa oscuridad. No parecía haber nadie en su interior, así que me puse a investigar a tientas.
En algún momento me quedé en medio de la cocina, sin saber qué hacer. Me percaté de la existencia de una nevera y, como me rugían las tripas, la abrí con la esperanza de descubrir algo que llevarme a la boca. Al abrirla, la tenue luz que provenía de su interior iluminó ligeramente la estancia. Cuál fue mi sorpresa cuando reparé en un hombre que permanecía acurrucado en una esquina. Me acerqué a él para explicarle que me había perdido en medio de la noche y que había llamado a la puerta de su casa, y de repente… Gritó con voz desgarradora: «¡No te acerques!». Quise pedirle perdón por si le había asustado y por haber entrado en su casa sin permiso, y le respondí: «Discúlpeme, pero necesito su ayuda». Vaya sorpresa me llevé cuando bramó: «¡No hablo contigo!». ¿Cómo que no hablaba conmigo? ¿Con quién entonces?» Aterrorizado, me quedé mirando al hombre sin saber qué hacer. Esa figura que permanecía en la oscuridad volvió a dirigirse a mi: «¿Acaso no lo ves? Detrás de ti…».
¡¡Detrás de mi no había más que hombres sin rostro!!
Fuente: Wikidex
La historia termina así, sin un final claro. La identidad de esos hombres sin rostros queda, por tanto, sin descifrarse. Aquí se encuentra lo más siniestro de esta historia. ¿Quiénes eran esos hombres? ¿Eran hombres siquiera? Dicen las malas lenguas que podría tratarse incluso de una horda de Pokémon… pero nada os podemos confirmar.
En este expediente, lo más siniestro es conocer que la fuente del terror no tiene respuesta. No sabemos si nos toparemos a esos hombres sin rostro, si en realidad se trata de una macabra broma por parte del hombre de la Casa Tétrica o si la historia tendrá algún día un final feliz… o no. ¿Por qué teoría os decantáis vosotros?
Por si acaso la historia es verdadera, os recomendamos que vigiléis vuestras espaldas. Nunca se sabe qué nos aguarda al acecho.
Cerramos el expediente Pokémon. Por ahora.

